La mandíbula en realidad no suela, lo que sí lo hace es la articulación témporomandibular (ATM). De estas tenemos dos cada persona, una a cada lado del oído. Su función es unir el hueso temporal en la cabeza a la mandíbula. Se trata de la única articulación móvil en la cabeza.

Los crujidos de mandíbulas pueden afectar a personas de cualquier edad, pero son más frecuentes en mujeres con edades comprendidas entre 20 y 50 años. Esta afección puede resultar muy dolorosa y si no se atiende a tiempo puede dar lugar a problemas más graves de salud.

¿Cuándo es motivo de preocupación que la mandíbula suene?

Si la mandíbula suena con frecuencia, es decir, cruje, posiblemente estemos sufriendo un desgaste prematuro del cartílago, algo que se vislumbra mediante dolor de oídos que no guarda relación con una infección o con un problema auditivo.

Otra señal es que se padezcan dolores frecuentes de cabeza, especialmente en uno de los lados, o que haya sensación de bloqueo al abrir la boca acompañado de un clic cuando se camina. Si se padecen estos síntomas, hay que acudir a un dentista y que nos examine.

El crujir de la mandíbula como consecuencia del bruxismo

El bruxismo, que es la acción de rechinar continuamente los dientes, provoca desgaste en las piezas dentales, pero además puede acelerar también el desgaste de la ATM. En ocasiones resulta difícil detectar el bruxismo, pues puede tratarse de un acto reflejo, pero si notamos que hacemos movimientos continuos con los dientes, debemos acudir igualmente al dentista, pues puede acabar resultando una afección peligrosa.

A su vez, el cuidado de la mandíbula y las piezas dentales también implica mantenerse atentos e intentar no sufrir golpes, pues los traumatismos e incluso las infecciones acaban derivando en problemas como los comentados.