Las encías son una estructura carnosa en la cavidad bucal que tiene como misión proteger la raíz dental. Un estado poco saludable de ellas puede dar lugar a dos enfermedades graves: la gingivitis y la periodontitis.

La primera se caracteriza por sangrado de las encías de manera regular o durante el cepillado. En realidad es una fase inicial de la periodontitis, cuando aún n ha afectado al diente. Si no se trata a tiempo, la evolución de esta dolencia acaba en periodontitis, que tiene como resultado sangrado extremo, se produce pus, mal olor de la boca y las encías comienzan a separase de los dientes y del hueso, de modo que los dientes ganan movilidad hasta incluso caerse.

Los problemas asociados a las encías son peligrosos por sí mismos, pues provocan daños en la cavidad bucal. Pero además de esto, la enfermedad de las encías puede derivar en otras patologías por todo el organismo, como dolencias cardiovasculares, problemas en el embarazo y patologías de índole sexual, como la disfunción eréctil.

¿Por qué ocurre esto?

La explicación a este fenómeno es el exceso de bacterias en sangre. Una inflamación excesiva de las encías acaba por provocar periodontitis y con ello una inflamación sistémica que genera la síntesis de altos niveles de proteína C reactiva.

Esta proteína desencadena un torrente de acciones peligrosas en el sistema cardiovascular que pueden resultar muy peligrosas. Otra enfermedad relacionada con las encías y la falta de salud bucal es la diabetes mellitud. Al aumentar esta última, también lo hacen los problemas de encías y viceversa.

Como vemos, el cuidado de las encías es fundamental para no trasladar problemas bucodentales a otras áreas corporales. Esto lo podemos conseguir con una higiene bucal adecuada y el mantenimiento de una dieta sana, a lo que hay que sumar visitas periódicas al dentista.