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Las férulas dentales son aparatos o dispositivos elaborados a partir de distintos materiales que aconsejan los profesionales para poner solución a algunos problemas de los dientes. Protegen las piezas dentales en su conjunto y van modulando el alineamiento dental, evitando el choque entre dientes o apoyando otras cuestiones de índole odontología. Se pueden sustituir cada cierto tiempo, pero eso depende del tipo de férula.

Te mostramos desde Clínica Dental Corzo cuáles son los tipos de férulas dentales más habituales y qué uso se les da.

Férula quirúrgica

Son las que se utilizan para proteger los dientes tras una intervención quirúrgica. El objetivo es que las piezas dentales no se muevan.

Férula de blanqueamiento

El propio nombre indica su función. La idea es aplicar un producto blanqueante sobre los dientes y utilizar de manera posterior una férula de este tipo para que las piezas dentales estén protegidas y vayan adquiriendo una tonalidad más blanquecina.

Férula de mantenimiento

Estas están entre las más populares. Se acude a ellas cuando el proceso de ortodoncia finaliza. En la ortodoncia lo que se hace es corregir la posición de ciertos dientes, pero cuando se retiran los brackets o cualquier otro sistema utilizado, algunos dientes tienden a volver a su posición inicial. Las férulas dentales de mantenimiento frenan esta tendencia.

Férulas para el bruxismo

El bruxismo es la tendencia a apretarla mandíbula de manera inconsciente y rechinar los dientes. Es un problema muy frecuente en mucha gente, y se ve impulsado por el estrés. Utilizar férulas dentales contra este tipo de movimientos evita que los dientes se erosionen debido a los impactos con otras piezas dentales.

Protectores deportivos

Las férulas deportivas se utilizan en algunos deportes de contacto y su objetivo es proteger los dientes frente a posibles golpes. En baloncesto, rugby y por supuesto los deportes de combate son muy habituales.

¿Cómo limpiar las férulas dentales?

Las férulas dentales han de mantenerse correctamente higienizadas cuando no están en uso, pues de lo contrario pueden aparecer bacterias y hongos. La rutina de limpieza consiste en cepillar por un tiempo de unos cinco minutos toda su superficie, de manera contundente pero sin ejercer mucha presión.

No se debe usar el mismo cepillo para la férula que para el cepillado dental. A su vez, existen polvos y dentífricos especiales para estos productos. Tras limpiar, las férulas dentales se enjuagan con agua corriente y se dejan secar al aire.