El implante dental es la técnica en odontología que consiste en la colocación de una nueva pieza dental que viene a cubrir la carencia de un diente por motivos variados. Es muy probable que muchos adultos no cuenten con todos sus dientes y que tengan que acudir a estos procesos, que son muy seguros y poco invasivos.

La falta de una pieza dental se asocia a una pérdida de salud bucal, pues la masticación comienza a no ser perfecta y se inicia un proceso de alineado dental que tiene por objetivo cubrir ese hueco libre.

La persona que sufre pérdida de piezas dentales cambia su forma de masticación y con ello genera un mayor desgaste en la una determinada zona de la dentadura que tendrá como consecuencia problemas de mandíbula. Además, es probable un envejecimiento prematuro de la cara y la aparición de arrugas.

La solución a estos problemas, el implante dental

Los implantes dentales consiguen que nada falte en tus recuerdos, ni siquiera la sonrisa, porque con ellos ya no tendrás miedo a sonreír. Las fotos son, en esencia, recuerdos de experiencias vividas. Si no podías sonreír en ellas por vergüenza a mostrar que te falta un diente, ponle solución con un implante dental.

Por otra parte, desde un punto de vista profesional, una bonita sonrisa consolida una imagen social potente. Dicen que la sonrisa abre puertas en el mercado laboral, no renuncies a ella por la falta de piezas dentales.

Esta técnica va mucho más allá de una simple mejora estética, pues con ellas recuperamos una forma natural y correcta de masticar y decimos adiós a todos esos problemas asociados, como el menor desgaste de otras piezas dentales.

Las técnicas de este tipo son poco invasivas y muy seguras, no comportan ningún tipo de riesgo al paciente y tras su finalización, el cuidado que requieren es similar al del resto de la dentadura. No obstante, esto implica llevar a cabo un buen cuidado bucodental y un cepillado correcto.