Someterse a un proceso para blanquear los dientes es una de las técnicas más populares en estética dental para ayudar a obtener una bonita sonrisa. Si estás pensando en esta fórmula, esta información te resultará de utilidad, pues te contamos algunos consejos sobre blanqueamiento dental.

¿En qué consiste el blanqueamiento dental?

Este tratamiento implica aplicar un gel sobre los dientes de la mano de un cepillo con punta suave, en la superficie de las piezas dentales, para que se filtre en el esmalte y elimine las manchas, así se acaba blanqueando la sonrisa. El gel cuenta con ingredientes activos que son los que actúan sobre esas manchas.

A su vez, en el proceso hay que aplicar luz fría sobre los dientes durante dos o tres semanas, en sesiones de unos 10 minutos. Posteriormente, el paciente ha de usar unas férulas que contienen gel en menor concentración, a usar durante tres días por la noche.

Los tratamientos de blanqueamiento dental son muy indoloros y poco invasivos, aunque pueden generar cierta sensibilidad extra en los dientes por unas horas. Este efecto es temporal y acaba desapareciendo.

Consejos sobre blanqueamiento dental

Una vez explicado cómo es el tratamiento es importante actuar sobre algunos aspectos. En caso de que haya caries en algunos dientes, estos deben ser restaurados, para que el peróxido del blanqueador no irrite al nervio.

Si hay coronas y otras restauraciones dentales previas habrá que cambiarlas en caso de que estén en mal estado. Por otra parte, el blanqueamiento no tiene efecto en estas restauraciones. Así, es aconsejable renovar las coronas por otras con el mismo aspecto que tendrán los dientes.

Si las manchas en los dientes son consecuencia del uso de medicamentos, como antibióticos, el proceso de blanqueamiento obliga a más sesiones, pues el nuevo color está más incrustado, aparece en capas más internas de los dientes.

Finalmente, no cabe olvidar entre los consejos sobre blanqueamiento dental que este tratamiento solo es posible cuando las encías están sanas, pues si están muy debilitadas acabarán apareciendo quemaduras químicas o térmicas.