El sangrado de encías es un síntoma de que hay algo que no funciona correctamente en la salud bucodental. Puede ser el inicio de una afección más peligrosa, pero por fortuna, es un estadio inicial que es fácilmente corregible.

¿Qué causa que las encías sangren?

Un cepillado agresivo está tras muchos casos de sangrado de encías. Sin embargo, esto es algo puntual, de modo que si acostumbras a llevar un cepillado correcto y todavía así existe sangrado gingival, lo que ocurre es que hay un problema de inflamación de ese tejido por la acumulación de placa bacteriana.

La proliferación de bacterias se produce por una mala higiene dental, el consumo de tabaco, la ingesta de alcohol o por razones genéticas. Una mala alimentación también ayuda, aunque en menor medida.

A su vez, determinadas enfermedades que reducen la capacidad del sistema inmunológico, la diabetes, el embarazo, los ciclos menstruales o determinados medicamentos son otras causas del sangrado de encías.

¿Cómo se trata esta dolencia?

Una visita al dentista ante los primeros síntomas de encías sangrantes puede ser de gran ayuda para reducir su expansión. Ellos son los profesionales que van a determinar la gravedad de la dolencia y su posible tratamiento.

Lo habitual es someterse a una limpieza dental y, a partir de ahí, iniciar hábitos correctos de higiene bucodental, que incluyen el cepillado después de cada comida durante tres minutos de manera profunda pero no agresiva, limpiando todas las caras de los dientes. Tras esto es aconsejable usar un colutorio o enjuague bucal.

De manera recurrente es aconsejable visitar al dentista, al menos una o dos veces al año para comprobar el estado de las encías y del aparato bucodental en general. Una limpieza anual elimina los restos de sarro y placa dental generados.

Y por último, en el día a día también hay que optar por alimentos que son más apropiados para mantener un buen estado de salud bucodental. Para las encías, los alimentos crudos son muy recomendables, porque obligan a su estimulación mediante la masticación. La fruta y la verdura, por tanto, son imprescindibles.