El nervio se localiza en la parte central del diente y, junto con los pequeños vasos capilares, conforma la pulpa dental. Tiene una función protectora, de manera que responde ante estímulos como el calor o el frío para mantener la vitalidad de la pieza.

Si ocurre algo en los dientes dará el aviso necesario, como hace cuando comemos algo frío o dulce teniendo caries. Sin embargo, si la molestia va más allá de lo puntual y se convierte en un dolor intenso que no se va, o que vuelve con frecuencia, es necesario intervenir.

Los síntomas que te avisan

El dolor es, precisamente, la señal más relevante que da el organismo para avisar de que algo no está bien. Se manifiesta en forma de punzadas de dolor agudo, repentino y muchas veces pasajero, pero que se repite en poco tiempo. Puede incluso que te despierte en mitad de la noche.

Hay otros signos indicativos de problemas con el nervio dental, como el oscurecimiento de la pieza o los conocidos flemones, bolsas de infección cuyo origen puede estar en la existencia de una caries o en una enfermedad periodontal.

La endodoncia, el tratamiento más habitual

De manera general, la endodoncia es el tratamiento de los conductos del diente, esto es, de la pulpa dental. Para proceder a ella hay que realizar el diagnóstico adecuado, lo que conlleva la exploración bucal para identificar anomalías y la toma de radiografías.

Es un tratamiento que implica el uso de anestesia, por lo general, y consiste en limpiar las paredes de los conductos para eliminar el tejido necrótico. Su fin último es salvar la pieza dental y no tener que sustituirla, y el avance tanto en la tecnología clínica como en la formación de los profesionales ha motivado que termine con éxito en la inmensa mayoría de los casos.

Con todo, lo más recomendable para detectar problemas a tiempo es visitar a tu dentista con regularidad. Las revisiones periódicas sirven para evitar daños mayores por la posibilidad de acometer un tratamiento temprano, y en Clínica Dental Corzo siempre nos tienes a tu disposición.